
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (16, 15-18)
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: Arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos».
Palabra del Señor.
Vivimos en un mundo que, aún con la predicación del evangelio, se resiste a creer (cf. v. 16). Nos enfrentamos, tal vez, al dilema de nuestra indecisión: la salvación, o la condena.
Luchamos contra todo aquello que nos daña y amenaza la felicidad que nunca alcanzamos: muerte, enfermedad, maldad, soledad, incomprensión… Curiosamente, es lo que podríamos vencer si realmente creyéramos:
Arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos (vv. 17-18).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
