JUEVES 24

Yo soy el buen pastor (v. 11)

S. RAFAEL GUÍZAR Y VALENCIA, OBISPO (México)

Nació en Cotija, Michoacán, el 26 de abril de 1878. Fue ordenado sacerdote a los 23 años de edad y en 1919 fue consagrado obispo de Veracruz. No sólo fue un misionero infatigable, sino también un buen pastor, dispuesto siempre a dar la vida por sus ovejas, y un padre solícito y bienhechor de los pobres y desamparados. Murió el 6 de junio de 1938. Fue canonizado por el Papa Benedicto XVI el 15 de octubre de 2006. Es patrono del episcopado mexicano.

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,11-16)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

Palabra de Señor.

En la vida de Rafael Guízar encontramos un testimonio no sólo de cómo vivir el evangelio, sino de cómo vivir imitando a Jesús, asumiendo el riesgo de amar y comprometerse con el pueblo hasta dar la vida.

En cada uno de nosotros hay algo de ese buen pastor cuando cuidamos, protegemos y defendemos a nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros hermanos y amigos; somos como el buen pastor cuando, entre ellos y nosotros, hay un profundo conocimiento que genera confianza, seguridad y cercanía.

Monseñor Guízar fue perseguido, amenazado de muerte, pero nunca se detuvo, ante nada, en el cumplimiento de su ministerio y de sus convicciones. Siempre fue un buen pastor.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.