Natividad de San Juan Bautista
- Lc 1,57-66.80

Juan es su nombre
Toda esterilidad, como la de Isabel, puede ser una experiencia de vacío y abandono; una situación en la que no hay porvenir y se pierde la esperanza. Pero Dios mira con misericordia, escucha los lamentos de sus hijos y los acoge en sus manos. Transforma nuestras esterilidades en fuentes de vida.
Es necesario creer profundamente y confiar. Así, a nosotros como a Isabel, nos llegará la hora de dar a luz (v. 57).
Juan es su nombre (v. 60). En cada nombre, el tuyo y el mío, se manifiesta el plan de Dios: anunciar la llegada del Reino y la conversión de los corazones.
Que tu mano, Señor, esté con nosotros (cf. v. 66), que nuestro nombre sea un signo de tu Reino y que nuestras acciones manifiesten a los hombres tu presencia.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
