LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Más importante que los relatos antiguos de la Presentación de la Virgen María en el Templo, la memoria viva de las Iglesias del oriente y del Occidente celebran hoy la entrega que de sí misma hizo la santísima Virgen al Señor, en el umbral de su vida consciente. Todos los cristianos podemos encontrar en María santísima, «la llena de gracia», el modelo de una vida consagrada a hacer la voluntad de Dios (tomado del Misal de noviembre, Buena Prensa).
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (19, 41-44)
En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó:
“¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba”.
Palabra del Señor.
Si comprendieras… (v. 42)
Por muchos caminos y bajo formas distintas hemos buscado la paz; la paz interior y la paz en la comunidad; una paz que supere tanta violencia y diluya los conflictos que nos enfrentan unos a otros; una paz que perdure para que la esperanza no decaiga… ¿La hemos encontrado realmente? Tal vez no, porque hemos sido incapaces de mirarla y descubrirla dentro de nosotros.
¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. (v. 42).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
