- Lc 7,36-50

Ha amado mucho (v. 47)
El perdón no es una concesión fría y rígida de la ley, que escudriña el corazón y juzga a la persona, para luego condenarla. Desde la mirada de Jesús, la conversión comienza cuando se ama de verdad y, consecuentemente, el perdón que se otorga, es fruto del amor. A quien ama mucho, se le perdona mucho.
Llamados a amar, hemos sido enviados a decir: Tus pecados han quedado perdonados (v. 48).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
