
Lectura del santo evangelio según san Juan (3, 31-36)
“El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él”.
Palabra del Señor.
- Jn 3,31-36; Hch 5,27-33
Ante la hondura y la complejidad de este texto, quedémonos con una idea central que, si bien, Jesús la refiere a sí mismo, el Espíritu que se nos ha concedido a todos, nos implica en ella:
Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu (v. 34)
Porque, como afirma al apóstol Pedro, nosotros somos testigos… y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen (Hch 5,32).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
