
(v. 9)
Lectura del santo evangelio según san Juan (15, 9-11)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.
Palabra del Señor.
¡Alegría plena!
Nuevamente nos encontramos con la intrínseca relación entre mandamientos y amor. La reiterada insistencia de Jesús pone el acento en lo fundamental: el amor y la decisión de permanecer que, en otras palabras, equivaldría a vivir amando.
El Señor traza el camino más seguro que conduce a la felicidad: permanezcan en mi amor (v. 9) y, además, el modo de hacerlo: yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor (v. 10).
Esa doble acción de amar y permanecer es la razón por la que Jesús se alegra y, al compartirla con nosotros, se convierte en fuente de alegría plena (v. 11)
Hagámonos una pregunta: ¿En nuestras relaciones cotidianas con la pareja, los hijos, la esposa o el esposo, la familia, los amigos, los vecinos, los empleados…, experimentamos alegría plena? ¿Hemos hecho de ellas un permanecer y amar como forma de vida?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
