DOMINGO III PASCUA

ABRIL 18 DE 2021

DOMINGO III DE PASCUA

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¿Por qué surgen dudas en su interior? (Lc 24,38)

Dice Victoria Camps, en su libro Elogio de la duda, que vivimos en tiempos de extremismos, antagonismos y confrontaciones, donde se anidan situaciones complejas, incomprensibles, y difíciles de aceptar y asumir.

Los medios informativos y las redes magnifican los hechos, los prolongan en el tiempo, o los llevan al olvido. Todo depende de los intereses que haya detrás de ellos (políticos, económicos, sociales, individuales, empresariales…), para que sean presentados como sobresalientes, o no; no importando las repercusiones que pueda tener en la sociedad.

Un difícil panorama que provoca dudas interiores; un estado emocional que se hunde en un profundo no saber ni comprender, donde la duda se convierte en el más terrible enemigo de la razón, o, por el contrario, puede convertirse en el mecanismo más eficaz para la reflexión y el discernimiento.

En un clima como este, la duda, ante lo que desconcierta y engaña, en lugar del exabrupto inmediato, sería una forma de reaccionar más saludable para todos. Tomarse un tiempo, pensarlo dos veces, dejar pasar unos días, antes de dar respuestas airadas… La actitud dubitativa, no como parálisis de la acción, que también puede llegar a serlo, sino como ejercicio de reflexión, de ponderar los pros y los contras cunado las vísceras están a flor de piel […][1]

ILUMINAR

Todavía hoy, el acontecimiento Pascual, marcado por la resurrección de Jesucristo, nos es difícil de comprender, un tanto, por la lejanía en el tiempo, que lo hace ajeno a nosotros y a nuestro contexto; otro tanto, porque escapa a toda demostración empírica y al razonamiento lógico que calcula y mide cada acontecimiento según la coherencia de sus propios postulados. Un acontecimiento del que brotan muchas dudas, o muchas certezas.

Pero la resurrección es cuestión de fe. Y la fe, es una disposición del corazón y la mente, capaz de ver más allá de lo demostrable.

La resurrección es:

  • Signo de paz: “¡La paz esté con ustedes!” (v. 36)
  • Signo de alegría: “¿Por qué están tan asustados?” (v. 38)
  • Signo de certeza: “¿Por qué tienen esas dudas?” (v. 38)
  • Presencia: “¡Soy yo!” (v. 39)
  • Confirmación de que Dios se ha hecho hombre: “¿Tienen algo para comer?” (v. 41)
  • Signo de salvación: “comenzando por Jerusalén, se iba a predicar en su nombre la conversión y el perdón de los pecados a todas las naciones” (v. 47)
  • Experiencia que se comparte: “Ustedes son testigos de estas cosas” (v. 48)
  • Promesa de algo extraordinario: “Yo enviaré sobre ustedes lo que mi Padre les ha prometido” (v. 48)

ACTUAR

Lo que el Padre había prometido, ya ha sido enviado, desde el bautismo: el Espíritu. Una fuerza que anima y mueve a vivir según su inspiración, haciendo de cada uno testigos de Jesús resucitado. Así, la resurrección no se testimonia explicándola, sino viviéndola:

En esto tenemos pruebas de que conocemos a Dios, en que cumplimos sus mandamientos… En aquel que cumple su palabra, el amor de ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos unidos a él. (1Jn 2,3.5)

Cumplir los mandamientos equivale a poner en práctica el evangelio, validado por la resurrección. El Papa Francisco resalta un verbo en la narración del evangelio: tocar, como símbolo de cercanía. 

Al invitar a los discípulos a palparle, para que constaten que no es un espíritu —¡palpadme! —, Jesús les indica a ellos y a nosotros que la relación con él y con nuestros hermanos no puede ser “a distancia”, no existe un cristianismo a distancia, no existe un cristianismo solo a nivel de la mirada. El amor pide mirar y también pide cercanía, pide el contacto, compartir la vida. El buen samaritano no solo miró al hombre que encontró medio muerto en el camino: se detuvo, se inclinó, curó sus heridas, lo tocó, lo subió a su montura y lo llevó a la posada. Y lo mismo ocurre con Jesús: amarlo significa entrar en una comunión de vida, una comunión con él. (Regina caeli, abril 18/2021)

Mario A. Hernández Durán, Teólogo


[1] Camps, V. (2017). Elogio de la duda. Barcelona. Ed. ARPA. pp. 12-13.