DOMINGO 9

DOMINGO VI DE PASCUA

A la tarde te examinarán en el amor… (S. Juan de la Cruz, D. 59)

VER

¿Qué hemos hecho del amor? Un recurso emergente, un sentimiento efímero, la expresión temporal de un deseo, el cumplido convencional de los enamorados en turno, el paso obligado que debe darse cuando surge la atracción… 

Un simple “te amo”, aun con la profundidad que pueda poseer, no es suficiente si el amor no se ha convertido en forma de vida, en ley que nos rige y energía que nos transforma.

ILUMINAR

Hch 10,25-25.34-35.44-48; 1Jn 4,7-10; Jn 15,9-17.

Cuando Jesús nos propone el amor como mandato, no habla de una ley extraña al hombre. Es el amor la experiencia human central, la verdad más profunda del hombre (cf. José I. González F.), que rige y modula la mayor parte de nuestras acciones, decisiones y deseos.

La capacidad de amar nos pone en movimiento y en tensión interna respecto de aquello que amamos; saca lo mejor del corazón y en el rostro de cada hombre que ama, se manifiesta una transfiguración interna, indescriptible, casi divina, que hace de él un ser distinto y pleno.

Los verdaderos seguidores del Señor nacen del amor, viven amando y asumen las consecuencias de la entrega amorosa, porque el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios (1Jn 4,7). Inevitablemente enamorados, porque Dios nos amó primero (v. 10).

En el amor se gesta una experiencia de unión y transformación, que nos hace, en primer lugar, hermanos unos de otros y, luego, nos deifica. Y así, cuando hablamos de unión del alma con Dios […], hablamos de la unión y transformación del alma con Dios, que no está siempre hecha, sino sólo cuando viene a haber semejanza de amor. Transformados en Dios por amor (cf. S. Juan de la Cruz, 2S 5,3).

Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya nos los llamo siervos, porque un siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre (Jn 15,14-15).

ACTUAR

El amor no es impasible y menos aún cuando se ha nutrido del evangelio. Es apertura, entrega y donación: Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos (v. 13).

El amor anima el paso y permite que el destino se convierte en llamado y envío:

No son ustedes lo que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para vayan y den fruto y su fruto permanezca… (Jn 15,16).

[…] Amar como ama el Señor quiere decir apreciar a la persona que está a nuestro lado y respetar su libertad, amarla como es, no como nosotros queremos que sea, como es,  gratuitamente. En definitiva, Jesús nos pide que permanezcamos en su amor, que habitemos en su amor, no en nuestras ideas, no en el culto a nosotros mismos. Quien habita en el culto de sí mismo, habita en el espejo: siempre está mirándose. Jesús nos pide que abandonemos la pretensión de dirigir y controlar a los demás. No debemos controlarlos, sino servirlos. Abrir el corazón a los demás: esto es amor, donarnos a ellos (Papa Francisco, Regina Caeli, mayo 9/2021).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.