DOMINGO X DEL TIEMPO ORDINARIO

¡Se ha vuelto loco!
VER
¿Quién puede confiar en un loco, poseído de ideas extrañas, que vive más allá de lo convencional, y fuera de lo establecido? Probablemente nadie, o casi nadie.
¿Acaso un loco puede ser referente en una sociedad como la nuestra?
ILUMINAR
Gn 3,9-15; 2Cor 4,13-5,1; Mc 3,20-35
En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco (Mc 3,20).
La Buena Nueva de Jesús, la conversión por el Reino y las exigencias del discipulado, ponen de manifiesto un cambio radical e inminente en la forma de vivir, de actuar y de pensar. El pueblo lo ha comprendido y acude a él para escuchar su palabra, teñida de amor, perdón y misericordia.
En cambio, fariseos, autoridades judías e incluso los parientes de Jesús se resisten a ello; se muestran reticentes, hostiles y se niegan a aceptar que Jesús, el que ellos conciben, sea el mismo que se ha mezclado entre la gente: Se ha vuelto loco, está poseído por Satanás o por algún espíritu inmundo (vv. 20,22 y 30).
La multitud, sentada en torno a él (v. 32), simboliza el cambio y la acogida del nuevo proyecto; para ellos, Jesús, ese loco poseído, es ahora el referente, el camino seguro. Por el contrario, los suyos -su madre y sus parientes-, prefirieron tomar distancia, no involucrarse y quedarse fuera (v. 31).
Lo fueron a buscar y lo mandaron llamar (vv. 21 y 31): ¿Ellos o nosotros? ¿La opción por los pobres o la fidelidad a las tradiciones y la ley? ¿Quién es toda esa gente frente a nosotros, que somos tu madre y tus hermanos?
¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? …el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre (v. 33-35).
ACTUAR
Cuando diferencias que zanjamos entre unos y otros nos lleva a los conflictos de interés, a las pugnas y las descalificaciones, comenzamos un camino de divisiones irreconciliables. Si un reino está dividido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir (vv. 24-25).
El Reino de Dios, anunciado por Jesús, es para todos, y esto -como afirma Pablo- es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplica la acción de gracias para gloria de Dios (2Cor 4,15). Ese Reino, exige de nosotros apertura, generosidad y un corazón dispuesto a la novedad del Espíritu. Todo nos será perdonado, pero el que blasfema contra Espíritu Santo nunca tendrá perdón (v. 29).
Nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que no se ve es eterno (2Cor 4,18).
¿Qué ves en Jesús? ¿Quién es el Jesús en el que tú crees?
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
