DOMINGO 5

Regresaron llenos de alegría (v. 17)

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

  • Lc 10,1-12.17-20

Regresaron llenos de alegría (v. 17)

Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos” (vv. 1-2)

¿Sabes que has sido enviado?, ¿cumpliste con tu misión?: si así es, volverás a casa, al final de cada día, con el corazón lleno de alegría (cf. v. 17) y el Señor, agradecido, se alegrará contigo.

¡Alégrate!, porque tu nombre está escrito en el cielo (v. 20)

La tarea de los discípulos es ir por delante a las aldeas y preparar a la gente para recibir a Jesús; y las instrucciones que Él les da no se refieren tanto a lo que deben decir, sino a cómo deben ser, es decir, no acerca del “guion” que deben decir, no, sobre el testimonio de vida, el testimonio que han de dar más que a las palabras que han de decir. De hecho, los llama obreros: es decir, están llamados a trabajar, a evangelizar por medio de su comportamiento. Y la primera acción concreta con la que los discípulos llevan a cabo su misión es precisamente la de ir de dos en dos. Los discípulos no son ‘francotiradores’, predicadores que no saben ceder la palabra a otro. Es ante todo la vida misma de los discípulos la que anuncia el Evangelio: su saber estar juntos, su respeto mutuo, su no querer demostrar que son más capaces que el otro, su referencia unánime al único Maestro (Papa Francisco, Ángelus 3 de julio de 2022).

Hoy, además, estamos invitados a dos cosas: la primera, anunciar el evangelio y ser portadores de paz en cada lugar donde estemos, o lleguemos; la segunda: si el evangelio nos es anunciado, acogerlo, para que la paz que lo acompaña habite en nuestras casas.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.