DOMINGO 18

JULIO 18 DE 2021

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

VER

No podemos ser indiferentes ante los colectivos de gente sin tierra, sin patria, que caminan largas jornadas sin rumbo fijo; niños y mujeres en campamentos de refugiados, separados de los suyos, sin pertenencias ni hogar, a quienes sus propios hermanos los han desterrado.

Tantos hombres olvidados, jóvenes sin destino, niños sin mañana; dispersos por las calles, piden una moneda para matar el hambre, hacen malabares para alegrar el día, olvidan sus desgracias aspirando un sueño que se esfuma y luego los mata, o se quedan dormidos con el “opio estructural” que los engaña.

¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas de mi rebaño!, dice el Señor (Jr 23,1).

ILUMINAR

Jr 23,1-6; Ef 2,13-18; Mc 6,30-34.

El profeta Jeremías es portador de palabras que interpelan: Ustedes han rechazado y dispersado a mis ovejas y no las han cuidado. Es tal el enojo de Yahvé, que él mismo impondrá un castigo a quienes han actuado con maldad (23,2). Ninguna injusticia pasa desapercibida ante la mirada del Señor y toma postura por los desheredados: Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas de todos los países a donde los habían expulsado y los volveré a traer… (v. 3).

De este reino surgirá un rey justo, él hará que en la tierra se observen la ley y la justicia (v. 5). Un rey que echará por tierra los muros que separan y dividen, hasta hacer de los judíos y los no judíos un solo pueblo (Ef 2,14). 

Un rey que deja su barca y toca tierra en las realidades más lejanas, las que el mundo ha olvidado, donde las multitudes, como ovejas sin pastor, esperan a ese rey quien, compadecido, las acoge, las acompaña y se pone a enseñarles muchas cosas (Mc 6,34).

Ese rey es Cristo Jesús, y él es nuestra paz (Ef. 2,13-14).

ACTUAR

Él es nuestra paz, nos recuerda Pablo. Una paz de la que debemos apropiarnos, hacerla nuestra y construirla con la justicia que el Señor nos ha enseñado: derribar los muros que nos separan, erradicar el odio que nos divide, abolir las leyes que nos oprimen y hacer que todos los hombres -no importando raza, lengua, o religión- sean un solo pueblo.

Además, dice el Papa Francisco, hacer de la compasión un estilo de vida, ya que la compasión es el estilo de Dios (Ángelus 18 de julio de 2021).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.