DOMINGO 17

El Espíritu del Señor está sobre mi… (Is 61,1)

DOMINGO III DE ADVIENTO

·       Is 61,1-2.10-11; 1Tes 5,16-24; Jn 1,6-8.19-28

En el tercer domingo de adviento la figura central es Juan Bautista, pero no su persona o su figura, sino el mensaje que aflora de su misión: Yo soy la voz que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor (Jn 1,23).

Sus palabras nos dan la certeza de que él no es el Mesías (Jn 1,20), además – y esto es lo más importante -, nos obligan a discernir, hoy, qué significa enderezar los caminos.

Se prefigura ante nosotros un compromiso radical, que tiene como objetivo una transformación total de la realidad y que, al haber sido ungidos con el crisma bautismal, nos incluye a todos:

El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado, a proclamar el perdón a los cautivos, la libertad a los prisioneros, y a pregonar el año de gracia del Señor (Is 6,1-2).

Este mismo texto, que Lucas pone en boca de Jesús (4,18-19), se convierte en el proyecto del Reino, la concreción puntual de la Voluntad de Dios.

En el horizonte del adviento, estamos llamados a no olvidar esta misión que nos configura como profetas y que nuestras palabras son voz que grita: ¡enderecen los caminos! (cf. Jn 1,23).

Las recomendaciones de Pablo a los tesalonicenses son para nosotros el modo concreto de vivir en sintonía y coherencia con la espera del Señor que vendrá:

Hermanos: Vivan siempre alegres, oren sin cesar, den gracias en toda ocasión, pues esto es lo que Dios quiere de ustedes en Cristo Jesús. No impidan la acción del Espíritu Santo, ni desprecien el don de profecía; pero sométanlo todo a prueba y quédense con lo bueno. Absténganse de toda clase de mal. Que el Dios de la paz los santifique a ustedes en todo y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserve irreprochable hasta la llegada de nuestro Señor Jesucristo. El que los ha llamado es fiel y cumplirá su promesa (1Tes 5,16-24).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.