
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lc 12, 49-53
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».
Palabra del Señor.
He venido a traer fuego (v. 49)
La paz de la que habla Jesús es una lucha contra la pasividad, la indiferencia y la mediocridad; implica una decisión radical por el Reino, romper con las estructuras e ir más allá de lo convencional.
¿Seguimos pensando que él vino a traer una paz que cae del cielo; una paz que nada transforma y que sólo nos mantiene en “calma”?
De ningún modo…, he venido a traer fuego sobre la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! (v. 49)
Al respecto, al Papa Francisco nos interpela:
Entonces, ¿qué significa para nosotros, para cada uno de nosotros -para mí, para ustedes, para ti-, qué significa para nosotros esa palabra de Jesús, acerca del fuego? Nos invita a reavivar la llama de la fe, para que no se convierta en una realidad secundaria, o en un medio de bienestar individual, que nos lleve eludir los desafíos de la vida y del compromiso en la Iglesia y en la sociedad. En efecto -decía un teólogo-, la fe en Dios “nos tranquiliza, pero no del modo que quisiéramos: es decir, no para procurarnos una ilusión paralizante o una satisfacción dichosa, sino para permitirnos actuar” (Sulle vie di Dio, Milán 2008, 184). La fe, en definitiva, no es una “canción de cuna” que nos adormece. ¡La fe verdadera es un fuego, un fuego encendido para mantenernos despiertos y activos incluso en la noche! (Ángelus, aagosto 14 de 2022)
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
