STA MARÍA, MADRE DE DIOS

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
Gal 4, 4-7
Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos.
Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama “¡Abbá!”, es decir, ¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios.
Al llegar la plenitud de los tiempos (v. 4)
La maternidad de María tiene rasgos de divinidad porque en ella se encarna y toma figura humana Jesucristo, el Salvador. Por medio de ella, llega a nosotros la plenitud de los tiempos (v. 4) y la vida se abre y surge en toda su plenitud.
El proyecto salvífico tiene rasgos de humanidad, porque es cercano, comprensible y accesible a todo hombre; el Señor ha nacido de una mujer y ha nacido bajo la ley (v. 4), como un gesto de generosidad y misericordia: ha venido a rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de hacerlos hijos de Dios y hermanos suyos (v. 5).
En María Madre aprendemos a ser hijos y, gracias al mismo Espíritu que la ha ungido, podemos clamar ¡Abba! (v. 6).
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
