LA CUARESMA

Cuaresma es una palabra que significa “cuarenta”. En estos cuarenta días, que van del miércoles de ceniza (2 de marzo) al Domingo de Ramos (10 de abril), la Iglesia revive el significado que tuvo para los padres de Israel su peregrinación hacia la tierra prometida. De aquí la oportunidad de meditar, en este ciclo, los libros del Éxodo, del Levítico y de los Números (años pares) o del Deuteronomio (años impares). También Jesús quiso experimentar personalmente el significado de los cuarenta años del desierto, inaugurando su misión mesiánica con una estancia de cuarenta días en el mismo. Para la Iglesia, pues, este periodo significa un camino de desierto y austeridad, para llegar, por medio de la penitencia, a la verdadera libertad de la Pascua definitiva.
Durante estos días, el pueblo cristiano emprende un camino de esfuerzo liberador. En este contexto, las privaciones cuaresmales quieren ser un instrumento, a la vez operante y simbólico, de su camino: abstenerse de ciertos bienes materiales ayuda a descubrir el valor de los bienes más definitivos, que no son los que vemos con nuestros ojos, sino los que aún no podemos contemplar. Este es el sentido de las oraciones cuaresmales que, con tanta frecuencia, aluden a la penitencia, al ayuno, a la mortificación corporal y a las privaciones.[1]
La Cuaresma es uno de los tiempos fuertes dentro del año litúrgico, junto con el Adviento, que marca un ritmo de vida, a través de la oración, la reflexión y la escucha de la Palabra, y que ayuda a los creyentes a centrar la atención en el sentido de la salvación, de las enseñanzas del evangelio y del llamado que el Padre nos hace, a todos, a ser santos.
Es una oportunidad propicia para reencontrarnos con nosotros mismos, con los hermanos, con Dios y con el acontecimiento de la Resurrección, que configura la vida de los cristianos, recordando lo que nos dice Pablo: Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana nuestra fe (1Cor 15,14).
Tiempo de conversión y compromisos; cambiar la mirada, los pensamientos y las actitudes según los criterios del evangelio: Amar, perdonar, servir y luchar por la justicia.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
[1] Liturgia de las horas para los fieles.
