ADVIENTO 2022

EL ADVIENTO

Es un tiempo litúrgico central en la vida de la Iglesia, se extiende a lo largo de cuatro domingos, con sus respectivas semanas. Con el Adviento inicia el año litúrgico cristiano, pero no coincide cronológicamente con el año civil, pues comienza un mes antes, simbolizando así que la Encarnación del Hijo de Dios (25 de diciembre) marca el inicio de una nueva época para la humanidad.

Adviento significa lo que viene, o lo que está por venir, y se refiere, precisamente, a la llegada del Reino de Dios y su ingreso en la historia humana a través de la Encarnación de Jesús. Es por eso que los textos bíblicos, propios de la liturgia del adviento, tienen un tono de aviso: prepárense, porque el reino está por llegar…

El adviento es, además, un tiempo de arrepentimiento, conversión y renovación, tanto a nivel personal como a nivel familiar y comunitario.

  • Una reflexión para hoy

La mercadotecnia, en ese afán de extender sus redes de consumo, se adelanta a los acontecimientos y, en nuestro caso, a los tiempos litúrgicos. Tanto, que mucho antes de que comience el Adviento, podemos encontrar y adquirir toda clase de objetos navideños. Y de esta manera, sólo nos preparamos para una gran fiesta, pero no para el gran acontecimiento.

De hecho, para muchos creyentes el tiempo de Adviento pasa desapercibido y, en consecuencia, se llega a la Navidad sin mayor preparación.

¿A qué estamos invitados? A ver más allá de lo ordinario y descubrir que a diario algo sucede, algo que está por venir; pero hay que estar preparados, atentos, dispuestos.

El mundo se deteriora, el tejido social se deshila y todo en la vida pierde sentido: la violencia nos sobrepasa y nos somete; nos amenazan la corrupción, la pobreza, el hambre, el desempleo y las injusticias…

No obstante, siempre hay algo qué hacer: cambiar nuestras formas de vida y el modo de relaciones con los demás; reparar y reorientar los caminos de la justicia, la felicidad, la libertad y el respeto, y permitir que cualquiera pueda transitar por ellos con plena seguridad.

El Adviento nos invita a reconocer al Señor en la dignidad del hermano y acogerlo del mismo modo como María, José y los pastores acogieron a Jesús niño, con la certeza de que en él latía la promesa de una vida nueva.