LA MATANZA DE LOS INOCENTES EN BELÉN
Nunca está demás un análisis bíblico-exegético de los textos que leemos, o escuchamos, durante la liturgia de la Palabra. En esta ocasión, con motivo de la celebración de los santos inocentes, ofrezco un análisis profundo y claro, elaborado por el jesuitata español Luis A. Schökel, desde el texto del evangelista Mateo que narra el cruel acontecimiento de la matanza de los niños betlemitas, por órdenes de Herodes.
Mario A. Hernández Durán, Teólogo.
Mt 2,13-23 Huida a Egipto y matanza de inocentes.
Fuente: Luis A. Schökel (2008). La Biblia de nuestro pueblo. Comentario a Mt 2,13-23.
Regreso de Egipto. Historia, leyenda y teología se dan de nuevo la mano en el presente episodio con el que Mateo va a concluir su presentación de Jesús.
La crueldad sanguinaria de Herodes, que afectó al recién nacido y a su familia, es un dato histórico de aquellos tiempos turbulentos por los que atravesaba Palestina bajo la opresión del tirano. Así lo recoge el evangelista, mas no como historiador, sino como teólogo que lee la historia, la interpreta a la luz de la Palabra de Dios y después la vierte en un relato dramático de tono legendario, el instrumento literario que más se presta a la evocación simbólica y a la reflexión.
Al igual que Moisés (cfr. Éx 2,1-9), Jesús es salvado de una muerte segura a manos del tirano; como el fundador del pueblo de Israel (cfr. Éx 4,19-23), tiene que huir con su familia. La matanza de los inocentes evoca el exterminio de los niños israelitas (cfr. Éx 1,15s) y el llanto de Raquel (cfr. Jr 31,15). Su regreso de Egipto parece obedecer al mandato de Dios que ya anunció el profeta: «Desde Egipto llamé a mi hijo» (Os 11,1).
De esta forma, el evangelista nos dice que Jesús es el nuevo Moisés quien, a través de un nuevo Éxodo, llevará a su pueblo, asumiendo el exilio y la persecución, hacia una nueva y definitiva liberación. Pero no sólo a su pueblo, Israel, sino a todos los pueblos de la tierra.
Mateo insinúa esta dimensión con el nombre del lugar donde se establece y donde comenzará su vida pública: «Galilea», «el distrito de los paganos», la provincia más extranjera y más paganizada del pueblo de Dios.
La pincelada final del retrato de Jesús tiene también su intención: «será llamado Nazareno» (23), en alusión a la aldea perdida donde vivió como artesano carpintero durante años. Aunque todavía no se ha logrado identificar el texto del profeta aludido en el versículo 23, el nombre de «nazareno» era polémico y despectivo; ser de Nazaret era algo así como ser un «don nadie». El evangelista Juan lo dirá más explícitamente por boca de Natanael: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» (Jn 1,46).
